Por Sebastián Di Domenica. La AI Impact Summit 2026, realizada en la India, se consolidó como un espacio clave para analizar el porvenir de la inteligencia artificial desde una perspectiva global e inclusiva. El evento, que reunió a líderes políticos y tecnológicos de más de 45 países, propuso una "tercera vía" para la gobernanza de la IA, alejada de los modelos corporativos de Estados Unidos y el enfoque estatal de China. La ausencia de una delegación oficial de Argentina generó interrogantes sobre el rol inexistente del país en este debate estratégico.
Modi, Lula, Altman, Pichai y Amodei
El primer ministro indio, Narendra Modi, inauguró la cumbre con un mensaje claro: "La inteligencia artificial debe empoderar a la humanidad y no reemplazarla". Su discurso subrayó la necesidad de que la IA sea accesible y orientada al desarrollo social, especialmente en regiones con brechas tecnológicas. Modi insistió en que la tecnología debe ser un bien público, evitando que se convierta en un privilegio de élites, y destacó el compromiso de India con el código abierto como herramienta para democratizar el acceso.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue uno de los líderes más críticos durante el evento. "La gobernanza de la inteligencia artificial no puede quedar en manos de unos pocos países o empresas", advirtió, al tiempo que abogó por la creación de marcos regulatorios globales que incluyan al Sur Global. Lula alertó sobre los riesgos de una nueva dependencia tecnológica y enfatizó la necesidad de que los países en desarrollo tengan voz en la definición de las reglas que regularán la IA en las próximas décadas.
La cumbre también contó con la participación de figuras clave de la industria tecnológica. Sam Altman, CEO de OpenAI, afirmó que "estamos entrando en una era donde la inteligencia será abundante", pero advirtió sobre los desafíos sociales y económicos que esto implica. Altman destacó el potencial de la IA para transformar economías, pero también subrayó la importancia de una transición responsable que evite profundizar desigualdades. Sundar Pichai, CEO de Google, complementó esta visión al señalar que "la IA es una tecnología más profunda que el fuego o la electricidad", comparando su impacto con el de revoluciones tecnológicas históricas.
Dario Amodei, CEO de Anthropic, centró su intervención en los riesgos asociados a la IA avanzada. "Los próximos años serán decisivos para asegurar que la IA sea segura y beneficiosa", declaró, al tiempo que instó a la comunidad internacional a establecer estándares de seguridad que prevengan usos malintencionados. Amodei también destacó el papel de las democracias abiertas en la promoción de una IA ética y transparente, un tema que resonó especialmente entre los países del Sur Global.
Declaración final: IA inclusiva y responsable
La declaración final de la cumbre, titulada "Hacia una IA Inclusiva y Responsable", estableció cinco pilares fundamentales: 1) acceso equitativo a la tecnología**, promoviendo el código abierto y la infraestructura compartida; **2) estándares globales de seguridad y ética**, con énfasis en la transparencia y la rendición de cuentas; **3) cooperación internacional** para evitar la concentración de poder en pocos actores; **4) inversión en educación y capacitación** para reducir la brecha digital; y **5) la creación de un fondo global** para financiar proyectos de IA en países en desarrollo. E incluyó la firma de países como China y EEUU.
Argentina ausente del debate global sobre IA
La ausencia de una comitiva oficial de Argentina en este foro estratégico plantea una perspectiva preocupante. Mientras Brasil, India y otros países de la región avanzaron en la construcción de alianzas tecnológicas, Argentina no tuvo representación oficial, lo que limitó su capacidad para influir en los acuerdos que se discutieron. Esta ausencia podría tener consecuencias a largo plazo, especialmente en un contexto donde la IA se perfila como el principal motor de crecimiento económico y desarrollo social.
La cumbre dejó en claro que la inteligencia artificial ya no es solo un tema técnico, sino un campo de disputa geopolítica. La declaración final impulsó la cooperación internacional y la creación de estándares comunes, aunque sin acuerdos vinculantes. Lo que sí quedó firme es la idea de que la regulación global de la IA es inevitable y que su diseño definirá el equilibrio de poder en el siglo XXI. La AI Impact Summit 2026 demostró que la tecnología, la economía y la diplomacia están cada vez más entrelazadas, y que quienes no participen en estas discusiones quedarán relegados.
Para Argentina este evento representa un llamado de atención. En un mundo donde la IA se perfila como el principal motor de crecimiento económico, la ausencia en foros como este no solo limita su influencia, sino que también podría profundizar su dependencia tecnológica. Mientras India, Brasil y otros actores del Sur Global avanzan en la construcción de una tercera vía, el país parece quedarse atrás en una carrera que ya no es solo tecnológica, sino también política y económica.
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**Nota:** Este artículo se basa en el análisis de Sebastián Di Domenica para Canal E, disponible en [este video](https://youtu.be/giE78kFRsfk?si=qqQtLWwaEvRxZoq5).
