La NBA ha dado un paso histórico al anunciar una inversión millonaria para integrar inteligencia artificial y sensores en su liga, con el objetivo de enfrentar uno de sus mayores desafíos: el alto volumen de partidos y la creciente incidencia de lesiones entre sus jugadores. Esta decisión marca un antes y después en el deporte profesional, ya que la tecnología se convertirá en un aliado clave para prolongar las carreras de los atletas y optimizar su rendimiento.
La clave de esta revolución tecnológica radica en los wearables, dispositivos que, debido a la reglamentación, no pueden ser rígidos como relojes o anillos, sino que se integran directamente en la indumentaria. Mediante fibras textiles con sensores y microchips, las prendas inteligentes recopilan datos en tiempo real sobre el estado físico de los deportistas, desde la fatiga muscular hasta la respuesta neuromuscular, sin interferir en su movimiento natural.
Los datos obtenidos por estos sensores son procesados en la nube por sistemas de inteligencia artificial, que generan recomendaciones personalizadas para los cuerpos técnicos. Esto permite ajustar las cargas de entrenamiento, prevenir el sobreesfuerzo y, según estimaciones, reducir hasta un 70% las lesiones en los jugadores, un avance que podría transformar la gestión del rendimiento en el deporte de élite.
La implementación de estas tecnologías ya no se limita a la NBA. Clubes de fútbol como el Manchester United, Liverpool, Valencia CF y Getafe CF, así como equipos de tenis, golf y rugby, han adoptado sistemas similares para monitorizar a sus atletas y anticipar riesgos. Incluso en Argentina, los principales equipos de la liga local ya utilizan estas herramientas para optimizar el rendimiento y minimizar el tiempo de recuperación de sus jugadores.
El impacto de la IA y los wearables también promete democratizarse. Se estima que, en un plazo de 4 a 5 años, la indumentaria inteligente estará al alcance de los deportistas aficionados, tal como ocurrió con los smartwatches. Esto abrirá nuevas posibilidades para que cualquier persona pueda entrenar de manera más segura y eficiente, accediendo a datos que antes solo estaban disponibles para profesionales.
La inversión en IA no solo busca mejorar el rendimiento, sino también reducir los costos asociados a las lesiones, que en el deporte de alto nivel pueden ser millonarios. Según proyecciones, el gasto global en tecnología de análisis y herramientas basadas en IA aplicadas al deporte se calcula en millones de euros en 2026, con un crecimiento del 27% respecto a años anteriores.
La perspectiva del deporte parece estar así cada vez más ligado a la capacidad de procesar datos y convertirlos en acciones concretas. La combinación de wearables, IA y análisis predictivo crearán un nuevo paradigma, en el que la prevención y la personalización son las claves para el éxito, tanto en el alto rendimiento como en el deporte amateur.
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**Fuente:** Nota basada en la columna de Sebastián Di Doménica. [Video original](https://youtu.be/uX1fpegGodg?si=j8EgXtG8SooFFon1)
