En esta entrevista con PlanetaIA, Agustín Coll, economista de la UBA, profesor de Economía Digital y CEO de Aumenta AI, explica por qué la perspectiva del trabajo pondrá en el centro a personas que asuman el nuevo rol de orquestadores de la IA. ¿Qué habilidades ganan espacio y cuáles se reducen? ¿Por qué nunca fue tan necesario contratar a alguien que conoce el contexto real y que sabe coordinar estas capacidades? Son algunos de los focos de la charla:
-Según su análisis, ¿cómo ha cambiado y cambiará el mercado laboral la IA?
Creo que estamos entrando en una etapa en la que una persona puede hacer cosas que antes requerían equipos enteros. Eso cambia las tareas, la organización del trabajo y el valor que puede aportar cada trabajador. El humano empieza a asumir un rol de orquestador, capaz de definir objetivos, aportar contexto, distribuir tareas entre personas y sistemas de IA, conducirlos y evaluar los resultados. Desde esa perspectiva, creo que nunca fue tan productivo contratar a un humano que conoce el contexto real y sabe trabajar con estas capacidades. Alguien que entiende a los clientes, los problemas y las prioridades de una organización puede dirigir una capacidad de ejecución mucho mayor. Habrá tareas y puestos que pierdan demanda, pero también posibilidades de creación enormes. Una parte central del futuro del trabajo va a depender de cómo preparemos a las personas para asumir ese nuevo rol.
-¿Qué habilidades mejora y qué habilidades empeora la IA?
La IA puede ampliar nuestra capacidad de crear, analizar, comunicar y aprender. También permite practicar, recibir feedback y explorar alternativas a una velocidad que antes era difícil de alcanzar. Pero esas posibilidades necesitan habilidades humanas para convertirse en resultados. En nuestro marco del Profesional Aumentado trabajamos cuatro competencias, el uso productivo, el conocimiento aplicado, la orquestación del trabajo humano-IA y el criterio profesional. Esto incluye imaginar oportunidades, formular problemas, aportar contexto, organizar procesos y evaluar cuándo confiar o intervenir. El liderazgo gana relevancia porque podemos tener múltiples equipos de IA bajo nuestra conducción. El riesgo aparece cuando dejamos de ejercitar el pensamiento crítico, la elaboración propia o la capacidad de decidir porque aceptamos lo que la herramienta propone. La IA puede ayudarnos a desarrollar esas habilidades si la usamos para cuestionar, practicar y comprender. El modo de uso importa tanto como la capacidad de la tecnología.
-¿Cómo deben actuar las personas y los empleadores frente a esa realidad?
Para las personas, creo que hace falta un cambio de rol. Tenemos a disposición capacidades cada vez mayores y podemos aprender a dirigirlas. Eso exige imaginación para encontrar oportunidades, conducción para llevarlas a un buen resultado y criterio para reconocer errores y decidir. También exige conocer el propio campo de trabajo, porque ese conocimiento permite aportar el contexto que la IA necesita. Para los empleadores, la oportunidad está en desarrollar esas capacidades dentro de sus equipos y darles espacio para transformar el trabajo. Una persona que antes ejecutaba una tarea puede empezar a coordinar un proceso mucho más amplio. La formación, la práctica y la evaluación del desempeño ayudan a hacer esa transición. El desafío es pensar qué puede construir ahora la organización con su gente y cómo acompañarla para que pueda hacerlo.
-¿Qué es Aumenta AI, qué objetivos tiene y cómo surgió la idea de iniciarla?
Aumenta AI desarrolla y certifica habilidades para el futuro del trabajo. La idea surgió de una preocupación que atraviesa la educación y las organizaciones. Muchas de las capacidades más relevantes, como el pensamiento crítico, el criterio profesional, el liderazgo o la capacidad de resolver problemas, no se enseñan ni se miden de manera sistemática. Se espera que las personas las tengan, pero muchas veces faltan espacios para practicarlas y evidencia para saber cómo las aplican. Trabajamos con experiencias de aprendizaje y simulaciones en las que la persona enfrenta situaciones profesionales, usa IA, toma decisiones y observa sus consecuencias. Eso permite desarrollar habilidades y evaluarlas a partir de lo que hace. Nuestro objetivo es que más personas puedan asumir responsabilidades y realizar actividades que antes estaban fuera de su alcance, y que puedan demostrar esas capacidades. La certificación busca hacer visible ese desempeño.
-¿La IA abre la posibilidad de generar nuevos emprendimientos? ¿En qué áreas y con qué posibilidades y dificultades?
Sí, y creo que amplía muchísimo lo que una persona puede imaginar y llevar a la práctica. Una persona o un equipo pequeño puede crear productos, desarrollar software, diseñar experiencias y poner en marcha proyectos que antes requerían mucha más gente, tiempo y recursos. Las oportunidades pueden aparecer en prácticamente cualquier actividad. Lo central es tener la creatividad para reconocer un problema y encontrar una solución que ahora sea posible gracias a estas capacidades. Quien conoce de cerca una necesidad tiene una ventaja para imaginar algo valioso y conducir su desarrollo. La dificultad sigue estando en entender el problema, lograr que la solución funcione y conseguir que alguien quiera usarla o pagar por ella. También hace falta sostener la calidad y coordinar todo el proyecto. La capacidad de ejecución se amplía enormemente, y con ella aumenta el valor de tener iniciativa, dirección y criterio.
